El
marido se levanta de la cama a las tres de la mañana y empieza a
caminar hacia la puerta con los brazos hacia adelante, como sonámbulo.
En eso se despierta su esposa y le dice:
- Joaquín, Joaquín... Acuéstate, no te hagas pendejo, que ya corrí a la sirvienta.
- Joaquín, Joaquín... Acuéstate, no te hagas pendejo, que ya corrí a la sirvienta.
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