- Compadre, ya no tenemos dinero y quiero seguir tomando.
- Yo tampoco tengo ya dinero, pero como dicen, los mexicanos somos muy ingeniosos. Ahorita se me ocurre algo.
- ¿Es serio?
- Sí, mira. Voy a comprar una salchicha. Me la voy a poner allá abajo, y cuando ya estemos más borrachos te bajas tu y te pones a chuparla. Nos va a ver el cantinero y nos va a decir: "¡Pinches borrachos cochinos! ¡A chingar a su madre!" Y nos vamos sin pagar.
Total que compran la salchicha y se ponen a pedir alcohol como locos. Cuando ya están más borrachos el primero le hace una seña al otro y éste se baja a chupar la salchicha. Y efectivamente, como había dicho el tipo los ve el cantinero y les grita:
- ¡Ey, pinches borrachos cochinos! ¡Lárguense a hacer sus porquerías a otro lado!
Y así se van hasta que ya llevan más de doce cantinas y de pronto le dice el compadre al otro:
- Oiga compadre, ya vamos comprando otra salchicha, ¿no?
- ¡Uuuuuu! ¡Desde la primera cantina se me perdió!
No hay comentarios:
Publicar un comentario